Coordinamos canales, mensajes y medición para que tu inversión en marketing se traduzca en oportunidades comerciales, no en informes de alcance.
Una empresa publica en redes, otra manda una newsletter cuando se acuerda, una tercera invierte en anuncios sin saber qué contacto vino de dónde. Se trabaja mucho y no se puede afirmar qué ha funcionado.
Ordenar eso es la mitad del trabajo: decidir a quién quieres captar, por qué canal tiene sentido llegar a esa persona, qué le vas a contar y cómo vas a saber si ha servido de algo.
Si te reconoces aquí, el problema es de estrategia, no de esfuerzo.
Mensajes distintos e incoherentes según dónde te encuentre el cliente.
Sin atribución, cualquier decisión de inversión es una apuesta.
Se reacciona a lo que surge en lugar de ejecutar un plan.
Alcance, impresiones y seguidores que no se traducen en negocio.
Trabajamos con pocos canales bien ejecutados antes que con muchos a medias. Para una pyme, la dispersión es el error más caro.
Y medimos desde el principio: si no podemos atribuir un contacto a su origen, lo primero que hacemos es montar esa medición, porque sin ella no hay decisiones, solo opiniones.
Se ajusta al tamaño de tu empresa y a los canales que tengan sentido en tu sector.
Objetivos, público, mensajes, canales y calendario de ejecución.
Piezas para web, redes y correo con un hilo argumental común.
Comunicación con tu base de contactos, segmentada y con consentimiento.
Presencia sostenida en los canales donde está tu cliente, no en todos.
Coordinadas con el resto, no como un canal aislado.
Configuración de medición e informes que explican el retorno.
Se acaba la improvisación semanal y el equipo sabe qué toca.
Menos ruido y más conversaciones con quien puede comprarte.
Sabes qué canal aporta y cuál conviene recortar.
Cada ciclo deja conocimiento aprovechable para el siguiente.
Sabes en todo momento en qué fase está el proyecto y qué se decide a continuación.
De dónde salen hoy tus clientes y qué se ha intentado antes.
Público, mensaje, canales prioritarios y objetivos medibles.
Medición primero, después ejecución de las acciones acordadas.
Revisión de resultados y reasignación del esfuerzo.
Antes de lanzar nada dejamos montada la analítica: qué se considera una conversión, cómo se etiqueta cada canal y dónde se consulta el resultado. Es la parte menos vistosa del proyecto y la que decide si el resto sirve para algo.
Si tu duda no aparece aquí, escríbenos a info@pymeimpulso.com y te respondemos sin compromiso.
Casi nunca. Para una pyme es mucho más rentable sostener bien uno o dos canales donde realmente está su cliente que mantener cinco perfiles abandonados.
Depende de tu margen, de tu ciclo de venta y de lo que valga para ti un cliente nuevo. Partimos de ahí para dimensionar la inversión, no de un porcentaje genérico.
Sí. En B2B el ciclo es más largo y el volumen de contactos menor, así que el planteamiento y las métricas son distintos a los de una venta directa a consumidor.
Mejor. Nos coordinamos con ella aportando estrategia, criterio técnico y capacidad de ejecución en lo que haga falta reforzar.
Sí, y a menudo es lo sensato. Se empieza por lo que antes produce retorno y se amplía cuando los resultados lo justifican.
Cuéntanos qué haces ahora en marketing y qué resultados estás obteniendo. Te decimos por dónde empezaríamos y por qué.